Cómo guardamos nuestras fotos

Somos la primer generación en décadas que menos recuerdos dejará de su paso por este mundo. La era digital nos trajo muchos beneficios, pero por otro lado ha cambiado la manera en la que guardamos y protegemos, si es que lo hacemos, nuestras fotos. Porque, seamos realistas, las redes sociales y la nube se han convertido en una caja de zapatos virtual donde guardamos y compartimos nuestras fotos, pero estando atados a las reglas del mercado y la obsolescencia programada.

Hacer fotos se ha vuelto un acto tan natural que no nos damos cuenta del hecho que son un registro de nuestro derrotero por este mundo. Antes, nuestros abuelos y padres, guardaban en cajas de zapatos las fotos de nuestros antepasados. Así podíamos reconstruir su historia y la nuestra.

Sin embargo, desde hace unos años con la irrupción de las cámaras digitales primero y los smartphones después, hemos perdido ese ejercicio de almacenar y resguardar nuestros recuerdos. Nuestra atención, muy limitada además, se centra en el acto espontáneo de tomar la foto y compartirla inmediatamente en las redes sociales, satisfacción instantánea.

Solo reparamos donde se ha almacenado la foto cuando deja de funcionar nuestro smartphone, o computadora o no recordamos la clave de Facebook. Con el tiempo hemos creado el hábito/dependencia de confiar en la nube y nuestros dispositivos. En caso de desastre, podríamos recuperar con un poco de esfuerzo las fotos que subimos a las redes. De todos modos, asumimos que están ahí. Así que, ¿para qué preocuparnos? Y esto sin mencionar que estamos permitiendo que una empresa administre nuestros recuerdos a su antojo (reduciendo la calidad de las imágenes, por ejemplo), planteando nuevos desafíos en cuanto a privacidad y aceptando términos de uso del servicio que ni miramos. Ni hablar si estamos pagando por una suscripción a algún servicio de respaldo y por el motivo que fuera ya no lo podemos pagar.

También hay que tener en cuenta que todos los medios donde guardamos archivos tienen una vida útil. Un CD grabable por ejemplo tiene una vida útil de 10 a 15 años. Después de eso nadie garantiza que se pueda leer su contenido. Con los DVDs pasa igual. Incluso, tal vez, en un futuro lejano (30 o 40 años) resulte difícil conseguir un lector de CD, así como ahora es difícil conseguir una videocasetera. Ni hablar de los conectores que traen estos dispositivos para usarlos en la computadora. USB, USB-C, Thunderbolt, etc. ¿Qué vendrá luego? Quién sabe. Una estrategia de respaldo debería incluir la migración periódica de las fotos a un nuevo medio, cada cierto período de años para evitar el escenario en el que ese medio o dispositivo deje de funcionar repentinamente o se vuelva obsoleto y perdamos el respaldo que tan bien protegido teníamos.

Entonces ¿cuál es la mejor manera de almacenar de forma segura nuestras fotos para que las próximas generaciones nos recuerden? ¿Cuál sería la caja de zapatos más apropiada para guardar las fotos? Bien existen muchos programas y métodos para realizar esta tarea que ya se que no es nada agradable. Pero bueno, con poco podemos sacarla adelante e incorporarla a los pasos que realizamos cuando sacamos fotos. A continuación, voy a hacer un repaso de las herramientas que tenemos para administrar fotos y luego vemos como implementar un método de respaldo seguro y eficiente.

Administrando nuestros activos digitales

Básicamente lo que necesitamos es administrar nuestros activos digitales, DAM en inglés, y el software más simple que tenemos a mano es el sistema operativo de nuestras computadoras ya que lo que vamos a manejar son archivos y carpetas. Sin embargo, si queremos ir un poco más allá y ganar en agilidad y robustez debemos basarnos en un DAM que nos permita realizar estas tres tareas:

Almacenar nuestras fotos, incluida alguna forma de respaldo.

– Etiquetar y clasificar las fotos para poder encontrarlas rápido cuando las buscamos.

– Posibilidad de crear colecciones, series o grupos de fotografías.

Como ya dije, lo más básico es simplemente crear carpetas y mover las fotos ahí. Ya sea que arrancamos de cero o tenemos que ordenar el lío de años de arrastrar las fotos a cualquier parte de nuestra computadora, podemos pensar en una estructura de carpetas con jerarquías para tener todo más o menos ordenado. Puede ser por año, dentro de cada año por mes y dentro de cada mes por día o por evento en ese mes. O podemos hacerlo por categorías como vacaciones, cumpleaños, etc.

Si somos fotógrafos profesionales la elección del esquema de clasificación podría ser más fácil. Podemos elegir crear una carpeta con el año y dentro de ella tantas carpetas como sesiones o cobertura de eventos hayamos hecho o una carpeta por cliente, etc. Hay tantas formas de jerarquizar como fotógrafos.

Luego debemos ocuparnos de tener un esquema de respaldo que cubra la mayoría de los escenarios que se nos puedan presentar. Hacer una copia de las carpetas y archivos para tener un respaldo es tan simple como conectar un disco USB y arrastrar todo ahí. Por supuesto que hay que hacerlo periódicamente para tener siempre una copia fresca de nuestras fotos. Como mencioné antes, también se debe planificar un cronograma de migración del respaldo a otro medio para estar cubiertos ante la obsolescencia de la tecnología que estemos utilizando para respaldar (ejemplo, antes de perder la posibilidad de leer CDs deberemos pasar el respaldo a un disco USB).

Hasta acá hemos almacenando, respaldado y dado un primer paso en el etiquetado y clasificación, ya que la forma en la que estructuremos las carpetas nos van a dar una pista a la hora de buscar alguna foto. Esto es lo que nos ofrece basarnos solamente en nuestro sistema operativo ya sea Windows o macOS. Si quisiéramos buscar fotos, no tendríamos mas que abrir una ventana del Explorador de archivos o del Finder y comenzar a recorrer el árbol de carpetas que hemos creado. Pero qué sucede si necesitamos recopilar todas las fotos de nuestras vacaciones, o necesitamos hacer un portfolio para enviar a un potencial cliente con las mejores fotos de producto que hayamos hecho, y que solo sean las fotos de indumentaria deportiva de verano. En esos casos es cuando necesitamos una herramienta más potente que nos permita etiquetar y luego buscar las fotos, para finalmente agruparlas para hacer uso de ellas creativamente.

Un verdadero DAM

Si nos decidimos a dar el paso siguiente y buscar un software dedicado, el más popular de los DAM es Lightroom de Adobe. Tiene un costo por suscripción que la verdad que aquí en Argentina al estar “localizado” no es más caro que una suscripción a Netflix o Spotify y que además nos da otra herramienta muy útil y poderosa, el Photoshop. Dentro de las opciones gratuitas, también de Adobe, está el Bridge que fue el primer intento de visor y editor de fotos que tuvo Adobe y ha seguido actualizando a la fecha con muchas de las mejoras que trae Lightroom pero con el foco más puesto en la visualización de imágenes y no tanto en la administración, clasificación, etc. Tener en cuenta que la versión gratis de Bridge nos permite visualizar imágenes pero no hacer el revelado digital a través del Camera Raw. Esta característica sólo está disponible en la opción paga.

Como alternativas al Lightroom tenemos. Luminar, muy usado entre los paisajistas y con una forma de editar las fotos usando capas. Capture ONE, con un enfoque más puesto en el procesado de imágenes que en la administración de activos, pero que en cada versión incorpora más funciones en este aspecto, también usa capas para editar y ofrecer el uso de catálogos o sesiones para administrar las fotos. También, cabe mencionar que Capture ONE es muy popular entre la gente que hace fotografía publicitaria. ACDSee es otra alternativa con ambas posibilidades, edición y administración de fotos. En el mercado existen, además, programas de uso más corporativo o para administración de activos digitales por ejemplo en museos, redacciones de revistas o estudios de diseño donde se hace el foco en la parte colaborativa y de trabajo en equipos.

Volviendo a las tareas que debe realizar un DAM, nos queda profundizar en el etiquetado y clasificación y en las funciones de agrupamiento. Está claro que las opciones están muy limitadas si sólo nos quedamos con la organización en carpetas dentro de nuestro sistema operativo. Encontrar una foto o un grupo de fotos resultará en una tarea frustrante. Si queremos crear un grupo de fotos, por ejemplo para un portfolio, y nos damos cuenta que las fotos se encuentran desperdigadas por varias carpetas y subcarpetas, esta organización básica en carpeta es poco práctica.

Pero vayamos un poco más lejos. Una vez localizadas las fotos, surge otra dificultad. ¿Cómo las agrupamos? ¿Las movemos a una nueva carpeta que contendrá todas las fotos para ese proyecto particular? En este caso perdemos toda asociación con el evento al que pertenecían. ¿Las copiamos a una nueva carpeta? El problema que surge ahora es que tenemos fotos duplicadas.

Es evidente que solo usar el sistema operativo nos limita.

Acá es donde entra al ruedo un software especializado como Lightroom, ya que nos permitirá etiquetar las fotos de acuerdo a parámetros tan variados como colores, ranking de estrellas, palabras clave, rostros, coordenadas de gps, etc. De este modo los criterios de búsqueda se potencian y ofrecen una flexibilidad a la hora de recuperar una foto muy distante a apoyarnos solo en la estructura de carpetas.

La otra especialidad de un DAM, y en particular de Lightroom, es la de agrupar fotos para crear proyectos con estas. Desde fotolibros a videos de pases de diapositivas, portfolios, ensayos fotográficos o curar las fotos para una muestra. Todo tipo de pieza creativa derivada de nuestro cuerpo de trabajo, se apoya en la creación de colecciones y conjuntos de colecciones. Ya sean creadas manualmente o de manera automática fijando criterios que deben cumplir las fotos que formen parte de esta.

La estrategia 3-2-1

Establecer una estrategia es un paso clave para obtener resultados consistentes y previsibles a largo plazo. En este caso, el respaldo de nuestras fotos debe ajustarse a una agenda más o menos disciplinada, o de otro modo, todo esfuerzo que hagamos a la larga será en vano. El método 3-2-1 es uno de tantos que establece una guía o reglas a seguir para asegurarnos que el respaldo se hace de manera coherente y más importante, no nos hace perder el tiempo y dinero en cosas que al momento de necesitarlas no funcionan. Esta Estrategia, consiste en que se debe tener al menos 3 (tres) copias actualizadas y de la totalidad de tus fotos. 2 (dos) de estas copias deben ser locales, pero deben estar en distintos medios. Por último, al menos 1 (una) copia de las tres tiene que estar en un lugar distinto. 

Este enfoque es el recomendado por especialistas en seguridad informática y por el Gobierno de los Estados Unidos por ejemplo, para respaldo de documentación en todos los ámbitos corporativos. Con este esquema se evita el riesgo de tener un solo punto de fallo. Vamos con una forma de ponerlo en práctica.

– Suponete que tenés unas 10mil fotos. Estas fotos las fuiste dejando en el disco rígido de tu computadora con una estructura definida previamente (una carpeta por cada año o por cada tipo de evento por ejemplo). Esta sería tu copia primaria.

– Además, tenés un disco externo (puede ser USB o en tu red hogareña) donde haces respaldos manuales o automáticos de todos los archivos de tu computadora, como por ejemplo el Time Machine de las Macs. Este respaldo completo del disco rígido interno de tu computadora incluye tus 10mil fotos. Esa sería la segunda copia, en un dispositivo diferente.

– Adicionalmente al disco externo, tenés alguna solución de backup online (la nube) como puede ser Dropbox o Google Drive, iCloud en Mac o incluso el Adobe Cloud que viene con tu suscripción a Lightroom, que escanea constantemente las carpetas que selecciones tu computadora mantiene una copia sincronizada de las fotos del disco rígido de tu computadora en un servidor en internet. Esta es tu tercer copia en un lugar distinto.

Entender que estas tareas son tan importantes como el acto mismo de tomar una fotografía, nos hace mejores fotógrafos. Porque significa que nos preocupamos por nuestra obra, y por preservarla. Como escribí más arriba, se puede empezar con algo tan simple como nuestro sistema operativo y cuando la demanda lo requiera pasar a algún software dedicado. Lo importante es empezar ya y hacerlo con un plan. De este modo, estoy seguro que tus fotos ocuparán el lugar que se merecen. Ahora y a futuro.

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