Un cuadro de Pueblo Liebig

Recorrer los pueblos en bicicleta te da estas imágenes, recorrerlos una y otra vez los pone en perspectiva. Comezas a ver las cosas de otra manera. El mismo árbol en el mismo lugar, con el tiempo deja de ser el mismo árbol. La misma pareja de ancianos sentados en la puerta de su casa, cada tarde. Pasas, saludas. Uno no se anima más que a eso, no vaya a ser cosa que se rompa con la armonía del lugar interactuando con los locales. Salvo aquella vez, que se me acerco un paisano mientras estaba sacando una foto y charlamos un rato.

Pueblo Liebig es uno de esos pueblos que visito con frecuencia. Cuenta su historia que se formó gracias a que los ingleses instalaron un frigorífico hace más de 100 años. De ese frigorífico salían barcos por el río Uruguay con carne enlatada, extracto de carne o “corned beef”. También se cuenta que el club de futbol local fue de los primeros que se crearon en la Argentina. En esa época que se asentaran al menos 22 ingleses, ya era excusa suficiente para que se arme el picado.

La arquitectura del lugar es bastante particular. Habían casas para los trabajadores y para la patronal. Bien diferenciadas. Las manzanas contaban (según dicen al estilo ingles) con estas puertas a mitad de cada lateral por donde se ingresaba al corazón de la cuadra. El acceso del lechero, del panadero y de cada comerciante que surtía a las familias que allí vivían. Así me lo contaron y así lo veo cada vez que paso. Como un portal del tiempo que me traslada a aquella época tal vez más agitada que estos días.

Esta foto fue llevada al papel y enmarcada para ser colgada en la posada Portón Rojo en el mismo Pueblo Liebig.

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