Fotografiar sin limitaciones

No tiene que ver con tener la mejor cámara del mercado, ni todo un set de lentes a disposición. A menudo, todos los que empezamos en la fotografía, aspiramos en algún momento de nuestras carreras a generar algún ingreso monetario a través de lo que más nos gusta hacer. Y no hay nada malo en hacer dinero con algo que nos apasiona. El punto es que, no siempre uno tiene toda la libertad creativa a la hora de producir material por encargo. Esto incluye lo que publicamos en nuestras redes y sometemos a la opinión de nuestros seguidores.

Tampoco tenemos todo el tiempo disponible. Cuando hacemos fotos para otros, generalmente se corre contra reloj y con un objetivo claro respecto al resultado que se quiere obtener. A menudo, como sucede con todos los trabajos, se convierte en rutina y aquel espacio destinado a hacer algo que nos agrada, termina convirtiéndose en nuestra prisión. Ni que decir si además tenemos que pagar nuestras cuentas con lo que generemos de nuestra actividad.

Por eso, es bueno de tanto en tanto proponerse proyectos personales donde, bien los recursos, o el tiempo no sean una limitante. Contar con recursos ilimitados es algo que pocos tienen el privilegio de disfrutar. Es entonces cuando la mayoría de nosotros empleamos lo que tenemos a mano para sacarle el máximo partido y crear. El tiempo, visto desde esta perspectiva, es un igualador que nos pone al mismo nivel a todos.

Ya sea probar una técnica nueva en casa, o planificar el próximo eclipse de sol total, dejando de lado la cuestión económica, el único recurso que tenemos todos por igual es el tiempo. Algunos lo tienen en mayor disponibilidad que otros, pero a priori nadie nos pondrá un deadline para entregar lo que nos proponemos hacer por nuestra cuenta.

Fotografiar sin limitaciones es permitirnos hacer lo que se nos da la gana, siendo lo más auténtico posible, desde la curiosidad, desde nuestro corazón y sin preguntarnos si va a agradar o no a quien lo mire. Sea una red social, un concurso o un cliente. Es preparar un sandwich de jamón con dulce de leche y que nos guste. Es experimentar. Preguntarse, ¿qué tal si? Porque de ese espacio es de donde saldrá nuestra propia mirada, libre de opiniones y consejos. Porque solo nosotros sabemos lo que nos gusta o hasta donde somos capaces de llegar con nuestras metas.

Por donde comenzar

Aunque sea un proyecto personal y a nuestro tiempo, siempre es bueno planificar un poco las cosas ya que a veces, como mencioné antes, todos tenemos tiempo a nuestra disposición, pero no todos lo tenemos disponible a nuestro antojo. Entonces, cada uno sabrá su disponibilidad y en función a esta podrá pensar qué hacer y sobretodo, para evitar frustración, tener una idea de cuanto se podría extender en el tiempo lo que queremos hacer.

El tema lo elegimos nosotros, en definitiva es nuestro proyecto y nuestro tiempo. A veces una canción, una película o una frase de un libro pueden ser un disparador para comenzar a indagar sobre lo que sentimos o cuál es nuestra opinión respecto a un tema para poder llevarlo a imágenes como un ensayo o una serie. También las circunstancias pueden llevarnos a intentar abordar un tema particular con nuestra mirada, como en el caso de la pandemia que atravesamos durante 2020.

Pensaremos lo que más nos gusta fotografiar teniendo en cuenta la movilidad y el tiempo que podemos dedicar a cada incursión para hacer fotos. Si nos gusta fotografiar paisajes pero trabajamos todo el día y vivimos en una ciudad, lo más probable es que podamos dedicarnos a este tipo de fotografía que nos apasiona durante nuestras vacaciones, o planear alguna escapada a un lugar no muy lejano. Investigar es la clave y hoy tenemos toda la información disponible a una pestaña de distancia de nuestro navegador. No hay excusa.

El otro asunto es con qué equipo contamos. Si bien podemos tener la última cámara para realizar nuestro trabajo, en algunos casos (como la fotografía callejera) no sea buena idea arriesgar las herramientas que nos dan de comer y pagan nuestros impuestos. Siempre es bueno tener una cámara vieja o incluso nuestro celular. Todo vale si lo que queremos hacer es desarrollar nuestra pasión por la fotografía. Incluso podemos probar la fotografía analógica con cámaras que valen una fracción de lo que vale una reflex digital. Tema resuelto.

Salir a fotografiar

O quedarse en casa si nuestra idea es hacer fotos sin movernos, esta perfecto. Una vez que sabemos cuándo y como vamos a fotografiar el tema que más nos gusta, hay que arremangarse y comenzar a fotografiar. De nuevo, esto no tiene un tiempo límite de entrega. Iremos a nuestro ritmo. Nadie nos apura. Incluso podemos pasar meses haciendo fotos sobre algo por el simple placer de hacer las fotos. No necesitamos mostrárselas a nadie y subirlas a ninguna red esperando recibir likes. Nosotros somos nuestros clientes, nuestra cámara y las ganas de sacar fotos serán nuestro motor. Nadie debe romper esa comunión.

Quizá una tarde de domingo alcance para probar esa técnica de iluminación en el living de nuestra casa. Quizá la media hora que tenemos de lunes a viernes camino o regreso de la oficina sea el momento para salir a fotografiar. La cuestión es pensarlo como un ejercicio para nuestra mirada que a la larga dará sus frutos.

Seleccionar y secuenciar

Si nos propusimos crear un ensayo o una serie, el proceso incluye la selección de las fotos que mejor se ajusten a nuestro tema, y la secuenciación de las mismas, es decir, la forma en la que vamos a contar la historia. Esta parte es clave para cerrar cualquier proyecto y en el caso de hacer algo personal, una buena idea es compartirlo con algunos colegas para recibir feedback.

Buscar la opinión de alguien cercano y con quien compartimos la misma pasión, aunque con miradas diferentes, puede ayudarnos a crecer como fotógrafos. ¿Que mejor oportunidad para crecer, aprender y vincularnos con nuestros pares que a través de proyectos personales? Pero cuidado, esto a veces es una trampa. Los egos juegan fuerte en este sector, y compartir el trabajo de uno tiene que venir acompañado de una apertura mental que permita reconocer la crítica constructiva de aquella (mal) intencionada, vacía y dañina. Sepamos elegir a nuestros revisores sin caer en aquellos que siempre nos elogian las fotos. Encontrar a la gente correcta es una tarea difícil, pero vale la pena la experiencia de escuchar la opinión sincera de otro, aunque no nos guste.

Publicar

Ahora si, hemos elegido un tema, como abordarlo, en que momento. Estuvimos en el campo recolectando material, lo seleccionamos y ordenamos para presentarlo de una manera coherente. Nos apoyamos en la opinión sincera de nuestros colegas/amigos más cercanos. No importa el tiempo que nos haya tomado, fue nuestro tiempo, nuestra decisiones.

¡Mostremoslo al mundo!

O tal vez no, fue solo un momento en el que disfrutamos sin limitaciones de hacer lo que más nos gusta y no necesitamos contárselo a nadie. Es nuestra decisión y en eso se basa este ejercicio. Lo que sea que hagamos, hecho con nuestra pasión por delante de todo es lo que determinará el éxito de lo que hayamos logrado y podamos aplicarlo a futuro en los encargos que nos hagan como fotógrafos.

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